martes, 11 de octubre de 2016

Hola chicos les dejo el texto que leímos en la escuela. La fecha de entrega es el día viernes 14 de octubre. Saludos!!
¿Quién era quién?
 Los primeros españoles que llegaron a estas tierras – América – venían con la idea de hacerse ricos bien pronto y conseguir prestigio (fama, cargos importantes, títulos de nobleza). Además algunos de ellos querían cristianizar a los pueblos que conocieran. Esta gente tenía bastante experiencia en tratar con otros pueblos de costumbres distintas. Conocían ya el norte y el este de África, Oriente y –aunque mucho menos – la India y el Lejano Oriente (China, Japón) desde donde traían distintas mercaderías: seda, especies, piedras y metales preciosos, perfumes, etc. Igual que muchos otros pueblos, los europeos estaban convencidos que su cultura (es decir su forma de hacer las cosas, de hablar, de vestirse, de comer, de entender que era el mundo y de creer en la divinidad) era la mejor de todas las que se conocían: los demás eran inferiores para ellos. Así que llegaron a América con esa idea, cuando vieron a los indios que vivían en las islas medio desnudos en casas de hojas de palmera y sin siquiera conocer qué era una espada, pensaron enseguida que eran salvajes. Después cuando conocieron los aztecas, que vivían en grandes ciudades de casas de piedra, con enormes templos y palacios. Pero, los aztecas sacrificaban cientos de prisioneros a sus dioses, lo que les pareció una prueba que eran gente atrasada y brutal (olvidándose de las guerras feroces que había en Europa a causa de la religión, donde se masacraba sin piedad a hombres, mujeres y chicos). Y cuando vieron el imperio incaico, que era un prodigio de organización, reconocieron que había aquí algunas cosas mejor hechas que en Europa (como los caminos); pero como adoraban el sol. Los cerros sagrados y a las momias de los emperadores muertos igual les pareció que eran unos ignorantes (sin acordarse que ellos rezaban ante los huesos de los santos). Para los europeos, los americanos ignoraban todo. No tenían escritura y los que hacían libros como los mayas, no escribían palabras con tinta y pluma sino que anotaban las cosas con dibujos. Los indios no creían en un solo dios, sino en varios. No tenían bueyes para arar la tierra, no conocían la rueda y por eso no contaban con carros – como en Europa- y debían ir a pie a todos lados. Tampoco tenían caballos, útiles para viajar y sobre todo para la guerra. No conocían armas de fuego, ni de acero. Estas y otras cosas los convencieron a los europeos que los indios eran ignorantes e inferiores a ellos. En Europa se discutió si los indios tenían alma o no; si eran realmente seres humanos o sólo unos animales bastante inteligentes; sí había que considerarlos como esclavos de los conquistadores o como personas libres, súbditos de España. Hasta que el Papa tuvo que decir la última palabra:... “Que los indios tenían su alma y que no se los podía matar ni esclavizar.... ” No eran exactamente estas palabras, pero si el sentido de su afirmación. ............................................................................................................................................ Por su parte, los pueblos americanos se fueron encontrando con esta gente extraña. De los europeos les llamó la atención muchas cosas: que tenían la piel clara pero el pelo y los ojos de diferentes colores. Que algunos llevaban barba y bigote (ellos en cambio se depilaban toda la cara) Que vestían ropa rarísima: camisas y unos pantalones ajustados (las calzas), botas en los pies que llegaban hasta la rodilla y para la guerra se cubrían de hierro. Que no usaban arcos y flechas, sino espadas de un metal extraño y feo en comparación al oro y la plata que los indígenas poseían; pero muy filoso. Y sobre todo les sorprendió los arcabuces y cañones, porque hacían un ruido que parecía de trueno, echaban fuego y una humareda infernal, mataban desde lejos, a veces a varias personas a la vez. También que se subían a unos animales nunca vistos (los caballos), que los llevaba rapidísimo y eran terribles para la guerra. Ya que los hombres quedaban altísimos, éste animal atropellaba y pisoteaba, y podían escaparse velozmente si se los perseguían. Que viajaban por el mar en unos barcos más grandes que todos los que hubieran visto antes, con palos altos y velas, capaces de llevar adentro muchos hombres, animales barriles con agua. Y así como los europeos se habían preguntado: ¿quiénes eran los indios?, ellos se preguntaron a su vez: ¿ quién era esa gente?, ¿de dónde venía y para qué?. Cada pueblo trato de encontrar una respuesta, de acuerdo con sus propios conocimientos. Algo se sabe sobre qué pensaron al verlos, algunos pueblos como los mayas, aztecas e incas. En cada uno de ellos existía una tradición muy antigua que hablaba de un dios civilizador, bueno y justo, que había estado para enseñarles muchas cosas. Este dios se denominaba Kukulkán entre los mayas, Quetzacoátl para los aztecas y Viracocha para los incas. Según los distintos relatos, se había ido un día del mundo pero había prometido volver. Los tres pueblos esperaban su regreso, para el cuál según sus cálculos astronómicos (observando las estrellas), faltaba muy poco tiempo. Meses antes de la llegada de estos extraños, comenzaron a suceder hechos terribles, terremotos, tempestades, incendios de templos y señales de cometas y estrellas en el cielo, tanto entre los aztecas, mayas e incas. Con todo esto, nos es posible entender que se preguntaran: ...¿si no sería el tiempo de la vuelta de los dioses?.... Al principio algunos de sus jefes dudaron sobre que hacer con estos desconocidos. Si bien hubo pueblos que los recibieron como diosescomo Huáscar, líder de los incas, ya que pensaba que lo podían ayudar en sus pelea por el poder con su hermano Atahualpa, por eso se los llamó en los primeros tiempos “viracochas”. Otros, como Moctezuma el jefe azteca, les hizo regalos y ofrendas, pero les pidió que no se acercaran y después no se decidió a echarlos antes de ver que hacían. Por su parte, mientras los mayas de Guatemala y Honduras recibieron a los españoles como dioses, los que habitaban en la Península de Yucatán les decían despreciativamente “los extranjeros” Pero la duda duró poco tiempo, pronto se dieron cuenta que eran simples hombres, diferentes y raros, pero hombres. No se portaban precisamente como dioses, se volvían locos por el oro, robaban, querían sus tierras, los mataban, los hacían prisioneros, violaban a sus mujeres. Estos extraños tenían armas poderosas en la guerra, pero cuando se los hería sangraban y se morían. No podían ser dioses, ni siquiera demonios maléficos, porque los dioses no se morían... Se prepararon para pelearlos, pero no pudieron derrotarlos. Aunque estos invasores eran menos que ellos: ...¿cómo pudieron estos aventureros conquistar a verdaderos imperios bien organizados y llenos de soldados? ....


 Extractado de: Palermo, Miguel Ángel y Roxana Edith Boixados, La Conquista de América, Colección La Otra Historia, N°1, Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1997, pp. 44-49. https://didactica-historia.wikispaces.com/file/view/Prof.MaCarmen+Cattaneo.pdf

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